Cuando se habla de preparación para emergencias, la mayoría de las personas piensa inmediatamente en agua potable, alimentos no perecibles, botiquines y linternas. Son elementos indispensables, por supuesto. Pero después de varios días de encierro, cuando ya se han revisado las provisiones diez veces y las conversaciones empiezan a repetirse, aparece otro desafío: mantener la mente ocupada.
Por eso muchos preparacionistas experimentados recomiendan guardar al menos uno o dos mazos de cartas dentro de sus suministros de emergencia. Ocupan muy poco espacio, pesan apenas unos gramos, no necesitan baterías y pueden proporcionar cientos de horas de entretenimiento.
De hecho, antes de la llegada de la televisión, los videojuegos e internet, las cartas eran una de las principales formas de diversión en hogares, barcos, campamentos militares y expediciones de exploración. Un simple mazo de 52 cartas podía acompañar a una familia durante meses.
Si alguna vez debes pasar varios días sin electricidad o sin posibilidad de salir de casa, estos juegos pueden convertirse en una herramienta tan valiosa para la moral como una buena reserva de café.
¿Por qué las cartas son ideales para una emergencia?
Las cartas tienen varias ventajas que las convierten en uno de los mejores recursos recreativos para incluir en un kit de preparación.
- Son económicas.
- Ocupan muy poco espacio.
- No requieren electricidad.
- Pueden utilizarse por personas de distintas edades.
- Existen cientos de juegos posibles.
- Ayudan a mantener la mente activa.
Además, muchas personas descubren que las cartas generan algo que las pantallas rara vez consiguen: interacción real entre los participantes.
Sentarse alrededor de una mesa, conversar, bromear y competir amistosamente puede aliviar enormemente la tensión acumulada durante una situación difícil.
La Escoba
Uno de los juegos más populares en muchos países de habla hispana.
Se juega normalmente con una baraja española, aunque existen adaptaciones para barajas francesas.
El objetivo es sumar cartas que den quince puntos para recogerlas de la mesa.
Cuando un jugador logra recoger todas las cartas visibles realiza una «escoba», obteniendo puntos adicionales.
Es un juego sencillo de aprender pero suficientemente estratégico para mantener el interés durante muchas partidas.
Casino
Muy parecido a la Escoba.
Los jugadores deben capturar cartas de la mesa realizando combinaciones específicas.
La mecánica obliga a planificar varios movimientos por adelantado, lo que lo convierte en un excelente ejercicio mental.
El Mentiroso
Perfecto para grupos grandes.
Los participantes colocan cartas boca abajo mientras anuncian su valor.
Por ejemplo:
— Un cinco.
— Otro cinco.
— Otro cinco.
Pero nadie sabe si están diciendo la verdad.
En cualquier momento alguien puede acusar:
— ¡Mentira!
Si la acusación es correcta, el mentiroso recibe las cartas acumuladas. Si era falsa, el acusador recibe el castigo.
Las risas y discusiones amistosas están prácticamente garantizadas.
Guerra
Probablemente el juego más fácil de aprender.
Cada jugador recibe la mitad del mazo.
Ambos revelan una carta simultáneamente.
La carta más alta gana ambas.
Cuando aparecen cartas iguales se declara una «guerra», aumentando la tensión de la partida.
Aunque depende bastante del azar, resulta sorprendentemente entretenido.
Siete y medio
Un clásico que recuerda al blackjack.
Cada carta tiene un valor determinado y el objetivo es acercarse lo máximo posible a siete puntos y medio sin superarlos.
Las decisiones son simples:
¿Pides otra carta o te plantas?
Esa sencilla pregunta puede generar mucha emoción durante una partida.
Solitario
Las emergencias no siempre ocurren en compañía.
A veces una persona puede encontrarse sola durante largas horas.
Por eso conviene conocer algunos juegos individuales.
El Solitario tradicional es probablemente el más famoso.
Además de entretener, ayuda a mantener la concentración y la paciencia.
Pirámide
Otro excelente juego para una sola persona.
Las cartas se colocan formando una pirámide.
El objetivo consiste en eliminar parejas cuya suma sea trece.
Parece fácil al principio.
Luego comienzan los verdaderos desafíos.
Memoria
Ideal para niños.
Se colocan las cartas boca abajo.
Cada participante da vuelta dos cartas.
Si coinciden, las conserva.
Si no, vuelve a dejarlas en su sitio.
Gana quien reúna más parejas.
Además de divertido, fortalece la memoria visual.
Póker simplificado
No es necesario apostar dinero.
Se pueden utilizar puntos, porotos, botones o simples marcas en un papel.
Las reglas básicas son fáciles de aprender y permiten organizar auténticos torneos familiares durante una emergencia prolongada.
Corazones
Un clásico de estrategia.
El objetivo no es ganar puntos, sino evitar acumularlos.
Esto genera situaciones muy interesantes en las que a veces conviene perder una mano para ganar la partida.
Presidente
También conocido en algunos lugares como Presidente y Esclavo.
Los jugadores intentan quedarse sin cartas antes que los demás.
Las reglas son simples y las partidas suelen ser rápidas.
Ideal para grupos familiares.
La Canasta
Si dispones de dos mazos, este juego se vuelve una excelente opción.
El objetivo es formar grupos de cartas iguales.
Aunque requiere algo más de tiempo para aprender, puede proporcionar horas enteras de entretenimiento.
Muchas familias pasan tardes completas jugando una sola partida.
Carioca
Si cuentas con dos mazos de cartas, la Carioca puede convertirse fácilmente en el juego principal de una familia durante una emergencia prolongada.
Muy popular en varios países de América Latina, este juego combina estrategia, memoria y planificación. Además, una partida completa puede durar varias horas, algo muy valioso cuando se necesita entretener a varias personas durante largos periodos de encierro.
El objetivo es completar una serie de desafíos o «contratos» en cada ronda. Por ejemplo:
- Dos tríos.
- Una escalera y un trío.
- Dos escaleras.
- Tres tríos.
- Otras combinaciones acordadas previamente.
Cada vez que un jugador completa el contrato de la ronda puede bajar sus cartas y comenzar a descartarse hasta quedarse sin ninguna.
Lo interesante es que la dificultad aumenta progresivamente, obligando a los jugadores a adaptar constantemente su estrategia.
La Carioca tiene otra ventaja importante: permite participar a varias personas simultáneamente, convirtiéndose en una excelente actividad familiar para largas noches sin electricidad.
Poto Sucio
Pocas cosas generan tantas risas como una partida de Poto Sucio.
Este juego es especialmente adecuado cuando participan varios jugadores y se busca algo sencillo y rápido.
La preparación es muy simple. Se utiliza un mazo al que se le retira una carta, dejando una cantidad impar de cartas. Luego se reparten todas entre los participantes.
Los jugadores revisan sus cartas y descartan inmediatamente todas las parejas que puedan formar.
A continuación, por turnos, cada persona toma una carta al azar del jugador situado a su lado e intenta formar nuevas parejas.
Las parejas se eliminan del juego.
La partida continúa hasta que todas las parejas han sido descartadas.
Sin embargo, una carta queda inevitablemente sin pareja. El jugador que termine conservando esa carta es el «Poto Sucio» y pierde la partida.
Aunque las reglas son extremadamente simples, el suspenso aumenta a medida que disminuye el número de cartas en circulación. Todos intentan descubrir quién tiene la carta solitaria y evitar quedarse con ella en los últimos turnos.
Es un juego ideal para niños y adultos, ya que no requiere conocimientos previos ni estrategias complejas, permitiendo que cualquier persona se incorpore rápidamente a la diversión.
Stop o Alto
Si buscas un juego que combine reflejos, atención y una buena dosis de caos controlado, Stop o Alto es una excelente alternativa para grupos familiares.
Se juega con un mazo de cartas repartido equitativamente entre todos los participantes. Cada jugador mantiene sus cartas boca abajo en un montón frente a sí.
Por turnos, los jugadores van dejando una carta sobre una pila común en el centro de la mesa. Al mismo tiempo, quien juega debe ir diciendo los números en orden:
— Uno.
— Dos.
— Tres.
Y así sucesivamente hasta llegar al trece, para luego volver a comenzar desde el uno.
La clave del juego está en que nadie debe prestar atención únicamente a los números. También debe observar las cartas que van apareciendo.
Cuando el número pronunciado coincide exactamente con el valor de la carta que acaba de ser jugada, cualquier participante puede gritar:
— ¡Stop!
o
— ¡Alto!
Inmediatamente todos deben intentar golpear con la palma de la mano el montón de cartas del centro.
El último jugador en tocar la pila pierde la ronda y debe recoger todas las cartas acumuladas en el montón central, agregándolas al final de su mazo.
A continuación, la partida continúa normalmente.
Lo divertido es que las coincidencias suelen aparecer cuando menos se esperan. A veces los jugadores están distraídos conversando y reaccionan tarde. Otras veces todos intentan golpear al mismo tiempo, provocando risas, empujones amistosos y una confusión generalizada.
La tensión aumenta a medida que algunos participantes van quedándose con pocas cartas mientras otros acumulan grandes cantidades.
El ganador es el primer jugador que consigue deshacerse completamente de todas sus cartas.
Este juego tiene varias ventajas para una situación de confinamiento o apagón. Las reglas son muy fáciles de aprender, pueden participar niños y adultos, las partidas suelen ser rápidas y mantiene a todos atentos en todo momento. Además, ayuda a combatir el aburrimiento porque mezcla azar, reflejos y competencia, una combinación que rara vez falla cuando se trata de entretener a un grupo durante varias horas.
Rummy
Uno de los juegos de cartas más populares del mundo.
Combina estrategia, observación y planificación.
Los jugadores deben formar grupos de pares, tríos o escaleras de cartas. Similar al Carioca, pero puedes tomar cartas que ya están en la mesa para completar tus grupos.
Cada decisión puede influir en el resultado final.
Veintiuno familiar
Inspirado en el blackjack.
Se juega únicamente por diversión.
El objetivo es acercarse a 21 sin pasarse.
La sencillez de las reglas permite que incluso los niños aprendan rápidamente.
Carrera de cartas
Un juego inventado que funciona muy bien durante los apagones.
Cada jugador recibe una carta.
Las cartas más altas permiten avanzar más espacios en un tablero dibujado sobre papel.
Puede transformarse fácilmente en un campeonato familiar.
Construcción de historias
Este juego mezcla cartas e imaginación.
Cada participante roba tres cartas.
Luego debe inventar una historia utilizando esos números o figuras como elementos narrativos.
Por ejemplo:
- Rey.
- Cinco.
- As.
Una posible historia podría incluir un rey perdido, cinco exploradores y un misterioso mapa.
Cada ronda genera relatos completamente distintos.
El castillo
Utilizando las cartas se construye una estructura o castillo.
Gana quien consiga levantar la construcción más alta sin que colapse. Parece sencillo. No lo es.
Especialmente cuando alguien pasa caminando cerca de la mesa.
Predicción
Se extraen cartas una a una.
Antes de cada extracción los jugadores intentan adivinar:
- Roja o negra.
- Más alta o más baja.
- Par o impar.
Quien acumula más aciertos gana.
Es ideal para participantes de cualquier edad.
Diseñar juegos propios
Quizás la mayor ventaja de un mazo de cartas es que no limita la creatividad.
Durante un confinamiento prolongado, muchas familias terminan inventando sus propias reglas y juegos.
De hecho, algunos de los juegos más populares de la historia comenzaron precisamente así: personas buscando nuevas formas de entretenerse con los recursos disponibles.
En una situación de emergencia, crear un juego nuevo puede resultar tan entretenido como jugar uno ya conocido.
Un mazo de cartas en tu equipo de emergencia
Si tuvieras que elegir un único objeto de entretenimiento para guardar en una mochila de emergencia, un mazo de cartas sería uno de los mejores candidatos.
Por menos espacio que ocupa una linterna pequeña, ofrece posibilidades casi infinitas.
No se queda sin batería. No necesita señal. No requiere internet. Y puede ayudar a mantener alta la moral durante días o semanas.
Por eso muchos supervivientes experimentados, expedicionarios, navegantes y militares han llevado cartas consigo durante generaciones.
Conclusión
Las emergencias prolongadas ponen a prueba mucho más que nuestras reservas materiales. También desafían nuestra paciencia, nuestro estado de ánimo y nuestra capacidad para convivir con otras personas.
Un simple mazo de cartas puede convertirse en una herramienta sorprendentemente eficaz para combatir el aburrimiento, reducir el estrés y fortalecer los lazos familiares durante momentos difíciles.
La próxima vez que revises tus preparativos para una emergencia, considera incluir uno o dos mazos de cartas. Cuestan poco, ocupan poco espacio y pueden ofrecer algo que resulta extraordinariamente valioso en tiempos complicados: una razón para reunirse alrededor de una mesa y olvidar por un momento los problemas del exterior.
Porque, a veces, la supervivencia también consiste en conservar la capacidad de reír, conversar y disfrutar de la compañía de quienes nos rodean.





























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