¿Te ha pasado estar viendo una serie, en pleno momento emocionante, y de repente… todo se apaga? Pantalla fuera, luces apagadas, silencio total, salvo por alguna alarma de auto que empieza a sonar sin sentido. Así se vive un apagón urbano.
Y no me refiero a esos cortes de luz de 10 minutos donde uno se queja un poco y listo. Hablo de los serios. Los que duran horas, a veces días, como el que nos afectó en Santiago el año pasado después de la tormenta. ¿Lo recuerdas? Miles sin electricidad, semáforos apagados, ascensores detenidos, comida echándose a perder. Un verdadero caos moderno.
Hoy quiero contarte cómo sobrevivir a un apagón largo en plena ciudad… sin volverse loco en el intento. Porque no es lo mismo estar en el campo con leña y fogata, que en el piso ocho de un edificio con ventanas selladas y vecinos estresados.

Apagones en la ciudad
1. El ascensor: ese enemigo silencioso
Si vives en un edificio, esto es lo primero que debes tener claro: cuando se corta la luz, el ascensor deja de funcionar. Así de simple. Hay vecinos que se quedan atrapados entre pisos porque salieron «un momento a la tienda» justo cuando se fue la electricidad. Por eso, apenas notes el corte, lo primero es avisar por el grupo de WhatsApp del edificio y, si puedes, poner un cartel: “¡Ascensor fuera de servicio!”
Y si vives en un piso alto… ya sabes que subir y bajar se convierte en una maratón. Algo que puede salvarte más de una vez es tener una mochila ligera con lo esencial, por si tienes que bajar varias veces. Así no terminas a medio camino pensando: “¡Olvidé las llaves otra vez!”
2. La oscuridad urbana es más real de lo que crees
Uno pensaría que en la ciudad hay suficiente luz ambiental. Error. Cuando se va la energía, se apagan también las luces del pasillo, las escaleras, los semáforos… la oscuridad es total. Excepto por las luces de emergencia.
Por eso se agradece tener linternas LED colocadas en lugares clave: cerca de la puerta, junto a la cama y en la cocina. También unas lámparas solares que se recargan en la ventana durante el día. Son baratas, prácticas y no requieren pilas.
¿Quieres algo más cálido? Las velas funcionan, claro. Pero cuidado: nunca las dejes encendidas sin supervisión, ni cerca de cortinas o materiales inflamables. Muchos incendios comienzan así.
3. El refrigerador: ese enemigo silencioso
En la ciudad, cuando se va la luz, el refrigerador se convierte en un problema. En pocas horas, los alimentos se empiezan a descomponer y los malos olores aparecen.
Un truco que funciona: tener una botella de agua congelada colocada de forma horizontal en el congelador. Si se corta la luz y, al regresar, ves que la botella está completamente derretida, eso indica que todo ese tiempo estuvo sin frío. Si sigue congelada, puedes estar más tranquilo.
También es útil tener una hielera con acumuladores de frío para guardar lo más delicado: lácteos, carnes o medicamentos como la insulina. Y, por favor, no abras la puerta del refrigerador cada cinco minutos “para revisar”.
4. Agua y baño: lo que nadie te dice
Muchos edificios modernos usan bombas eléctricas para subir el agua a los pisos superiores. Eso significa que, sin luz, podrías quedarte también sin agua. Así de simple.
Por eso, apenas se corte la electricidad, llena la tina, algunos baldes o lo que tengas a mano. Esa agua puede servir para lavar, limpiar o incluso tirar la cadena del baño. También es buena idea tener guardados unos bidones de agua potable. En departamentos pequeños, los plegables o apilables son muy útiles.
5. Desconectarse duele más de lo que parece
Una de las partes más duras de un apagón urbano es lo desconectado que uno se siente. Sin señal de celular, sin wifi, sin noticias… Y encima estás encerrado entre cemento, sin ver el cielo ni escuchar nada natural. Se vuelve agotador.
Aquí entra lo que llamo el “kit emocional de emergencia”. Suena raro, pero funciona. Asegúrate de tener un power bank cargado. Descarga antes alguna playlist, podcast o audiolibro. Ten a la mano un libro físico, un juego de cartas, crucigramas, lo que sea que te entretenga sin electricidad. Y lo más importante: habla con tus vecinos. Un apagón puede ser la excusa perfecta para salir del aislamiento. En un apagón largo, entre todos los vecinos pueden ayudar a consumir las alimentos que se están por dañar.
6. Seguridad en la oscuridad
Lamentablemente, en un apagón, muchas cámaras de seguridad, portones eléctricos y alarmas dejan de funcionar. En algunas zonas, eso significa que aumentan los robos.
Por eso, revisa que tus cerraduras estén bien, cierra bien tus ventanas y mantente alerta. Puedes instalar sistemas caseros de alerta, como latas conectadas a un hilo o sistemas de alarmas con imanes para la apertura de puertas o ventanas.
También sirve dejar una vela encendida cerca de una ventana visible desde la calle. No solo ilumina, sino que indica que hay alguien en casa. Los lugares totalmente oscuros suelen ser los más vulnerables. Ojo con las cortinas y las velas. No quieres quedarte sin hogar por un incendio.
Y cuando vuelve la luz… ¿qué hacer?
Cuando todo regrese, no corras a encender todo de golpe. Espera unos minutos a que el voltaje se estabilice. Muchos pierden equipos eléctricos en estas situaciones.
Si el refrigerador estuvo sin funcionar más de 6 horas, revisa bien antes de comer lo que hay dentro. Si algo huele mal, no lo consumas. Mejor prevenir que pasar la noche con dolor de estómago.
Entonces, ¿estás preparado para el próximo apagón?
No se trata de vivir con miedo. Es sentido común. Vivir en la ciudad tiene muchas ventajas, pero también nos vuelve dependientes. Un apagón puede dejarnos sin movilidad, sin comunicación, sin comodidad… y sin agua.
Así que te propongo algo simple: este fin de semana, toma una hora y prepara tu “kit para cortes de luz”. Revisa tus linternas, guarda un poco de agua, carga tus baterías externas, anota números importantes en papel y conversa con tu familia o vecinos.
Porque cuando todo se apaga, lo que más importa es estar realmente conectados… sin depender de una pantalla.
¿Y tú? ¿Has vivido un apagón fuerte en la ciudad? ¿Qué te funcionó? ¿Qué aprendiste? Cuéntamelo en los comentarios o en el chat de Telegram. Entre todos podemos armar una guía urbana real, con lo que sí sirve cuando todo se oscurece.
Nos leemos en la próxima… o quizás nos encontremos en las escaleras con una linterna y una historia que contar.



























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