En los artículos anteriores vimos cómo combatir el aburrimiento utilizando únicamente la imaginación, papel y lápiz o un simple mazo de cartas. Sin embargo, muchas familias cuentan además con algunos juegos tradicionales guardados en un cajón, una mochila o una estantería.
Un dominó olvidado, un set de dados, unos cachos o incluso un viejo juego de mesa pueden convertirse en auténticos tesoros durante una emergencia prolongada.
Si alguna vez has vivido un apagón de varias horas, probablemente ya sabes lo que ocurre. Al principio todos revisan sus teléfonos. Luego intentan ahorrar batería. Después de unas horas, las conversaciones empiezan a disminuir y el aburrimiento comienza a instalarse.
Es precisamente en ese momento cuando estos juegos cobran valor.
Además de entretener, ayudan a mantener la mente activa, reducen el estrés y fortalecen la convivencia familiar. En una situación de crisis, eso puede ser tan importante como cualquier otra provisión.
Veamos algunos de los mejores juegos para guardar en casa pensando en una emergencia.
Dominó
Pocas piezas de juego son tan resistentes y versátiles como un dominó.
Un juego completo puede durar décadas si se cuida mínimamente.
Las reglas básicas son conocidas por la mayoría de las personas: los jugadores deben ir uniendo fichas cuyos números coincidan con los extremos abiertos de la cadena.
El objetivo suele ser quedarse sin fichas antes que los demás.
Lo interesante es que el dominó tiene numerosos niveles de profundidad. Los jugadores experimentados aprenden a recordar las fichas ya jugadas, anticipar movimientos y bloquear a sus rivales.
Una sola caja puede proporcionar cientos de horas de entretenimiento.
Además, las fichas son prácticamente indestructibles, una característica muy apreciable en cualquier kit de emergencia.
Dominó mexicano o Tren Mexicano
Si en la familia participan varias personas, esta variante merece especial atención.
Cada jugador construye su propio «tren» de fichas mientras intenta deshacerse de ellas.
Las reglas son sencillas de aprender y permiten partidas relativamente rápidas.
Es especialmente recomendable para grupos grandes y reuniones familiares.
Cachos o Cubilete
Uno de los clásicos más populares en gran parte de América Latina.
Solo se necesitan cinco dados por jugador y un cubilete o vaso opaco para agitarlos.
Existen numerosas variantes, pero la más conocida consiste en realizar apuestas sobre la cantidad total de determinados números presentes entre todos los dados ocultos.
Aquí entran en juego la observación, la deducción y el engaño.
¿Realmente hay ocho cuatros sobre la mesa? ¿O tu rival está intentando engañarte?
Las partidas suelen generar muchas risas y discusiones amistosas.
Generala
Si tienes cinco dados, también puedes jugar Generala.
El objetivo es conseguir combinaciones específicas:
- Escalera.
- Full.
- Póker.
- Generala.
Cada tirada obliga a decidir qué dados conservar y cuáles volver a lanzar.
Aunque depende parcialmente de la suerte, la toma de decisiones influye bastante en el resultado final.
Además, puede jugarse con una simple hoja para anotar puntajes.
Yatzy
Muy similar a la Generala, pero con un sistema de puntuación algo diferente.
Es extremadamente popular en muchos países y resulta ideal para sesiones largas.
Algunas familias organizan auténticos campeonatos durante los días de vacaciones o durante apagones prolongados.
Dados de historia
Este juego puede comprarse ya preparado o fabricarse en casa.
La idea es simple.
Cada cara de los dados contiene un símbolo:
- Un árbol.
- Una llave.
- Una montaña.
- Un animal.
Los jugadores lanzan los dados y deben inventar una historia utilizando todos los elementos que aparecen.
Es una excelente actividad para niños, aunque muchos adultos terminan disfrutándola igual o más.
Jenga
Un clásico moderno.
La mecánica es extremadamente simple.
Los jugadores retiran bloques de una torre de madera y los colocan en la parte superior.
La torre se vuelve cada vez más inestable.
Quien la derriba pierde.
Lo interesante es que genera una tensión creciente incluso entre personas que normalmente no disfrutan los juegos de mesa.
Además, las reglas se explican en menos de un minuto.
Mikado
También conocido como «palillos chinos».
Se deja caer un conjunto de varillas sobre una superficie.
Los jugadores deben retirar una por una sin mover las demás.
Parece sencillo.
Luego descubres que tu pulso no es tan estable como creías.
Este juego desarrolla la paciencia, la concentración y la coordinación.
Ajedrez
Pocos juegos han resistido la prueba del tiempo como el ajedrez.
Con más de mil años de historia, sigue siendo una de las mejores formas de ejercitar la mente.
Cada partida es distinta.
Cada movimiento plantea nuevos problemas.
Además, un tablero plegable ocupa relativamente poco espacio.
Durante una emergencia prolongada, puede proporcionar incontables horas de desafío intelectual.
Damas
Más sencillo que el ajedrez, pero igualmente entretenido.
Las reglas son fáciles de aprender, lo que permite que niños y adultos participen rápidamente.
Muchas personas descubren que las damas poseen mucha más profundidad estratégica de lo que imaginaban.
Backgammon
Considerado uno de los juegos de tablero más antiguos del mundo.
Combina estrategia y azar mediante el uso de dados.
Las partidas suelen ser dinámicas y relativamente rápidas.
Una excelente opción para quienes disfrutan planificando movimientos sin renunciar completamente a la emoción de la suerte.
Mahjong
Si ya tienes un set en casa y conoces las reglas, puede convertirse en una fuente prácticamente inagotable de entretenimiento.
Aunque requiere cierto aprendizaje inicial, ofrece una enorme profundidad estratégica.
No es el juego más común en Occidente, pero quienes lo conocen suelen jugarlo durante años.
Rompecabezas
Técnicamente no es un juego competitivo, pero merece estar en esta lista.
Un rompecabezas de mil piezas puede mantener ocupada a una familia durante varios días.
Además, fomenta la cooperación en lugar de la competencia.
Durante una emergencia prolongada, esto puede resultar especialmente valioso.
Bingo casero
Si cuentas con fichas numeradas, bolitas de lotería o incluso papeles con números escritos, puedes organizar un bingo.
La preparación es sencilla y permite involucrar a muchas personas.
Incluso se pueden crear pequeños premios simbólicos para aumentar la emoción.
Torre de dados
Una variante improvisada que suele divertir mucho a los niños.
El objetivo consiste en apilar dados unos sobre otros sin derribar la torre.
A medida que aumenta la altura, también aumenta la tensión.
Y los derrumbes suelen provocar más risas que frustración.
Juegos de rol sencillos
No es necesario comprar costosos manuales.
Con algunos dados, papel y mucha imaginación, una familia puede crear aventuras completas.
Explorar castillos abandonados.
Sobrevivir en una isla desierta.
Buscar tesoros ocultos.
Defender una colonia espacial.
Las posibilidades son infinitas.
Además, una campaña puede extenderse durante días o semanas.
¿Qué juegos merece la pena guardar para emergencias?
Si tuvieras espacio para guardar solo algunos juegos dentro de tus preparativos, una combinación muy equilibrada podría incluir:
- Un dominó.
- Un set de cachos con dados.
- Un juego de Generala.
- Un mazo de cartas.
- Un tablero de ajedrez o damas plegable.
- Un pequeño rompecabezas.
Con esos elementos podrías cubrir prácticamente cualquier situación de confinamiento prolongado.
Y todo ello ocupando menos espacio que muchas personas destinan a un solo aparato electrónico.
La importancia de prepararse también para el aburrimiento
Existe una tendencia natural a pensar que la supervivencia consiste únicamente en satisfacer necesidades físicas. Sin embargo, la experiencia de quienes han vivido desastres naturales, apagones masivos, cuarentenas o confinamientos prolongados demuestra otra realidad.
La moral importa. La convivencia importa. La salud mental importa. Mantener la mente ocupada reduce la ansiedad, mejora el estado de ánimo y ayuda a que los días difíciles sean más llevaderos.
Por eso, además de almacenar agua, alimentos y medicinas, resulta inteligente guardar algunas herramientas para el entretenimiento.
Conclusión
Los juegos tradicionales han acompañado a la humanidad durante siglos. Han sobrevivido a guerras, viajes oceánicos, expediciones polares, apagones y todo tipo de dificultades.
No es casualidad. Funcionan.
No necesitan baterías, conexión a internet ni actualizaciones. Solo requieren personas dispuestas a compartir tiempo juntas.
La próxima vez que revises tus suministros de emergencia, pregúntate algo sencillo: si tuviera que permanecer una semana sin electricidad, ¿tendría alguna forma de entretener a mi familia?
Si la respuesta es no, quizás sea momento de rescatar ese viejo dominó, desempolvar los dados o guardar un set de cachos junto a tus provisiones.
Porque en una emergencia prolongada, una buena partida puede convertirse en una de las mejores herramientas para mantener el ánimo y la cohesión del grupo.






























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